Chaleco flotador para niños: ¡listo para la diversión en el agua!
Entre chapoteos, flotando y ganando un poco más de confianza en cada aventura: con un chaleco flotador de Swim Essentials, tu peque descubre el agua a su propio ritmo. Nuestro chaleco flotador está hecho de espuma y reparte el apoyo por el cuerpo mientras tu hijo flota, se mueve y practica sus primeras brazadas. Eso sí, un chaleco flotador da apoyo extra, pero no es un chaleco salvavidas: nunca sustituye saber nadar ni la supervisión de un adulto. Mantente siempre cerca y al alcance de tu hijo.
Chaleco flotador o manguitos: ¿cuál es el mejor para tu hijo?
Un chaleco flotador se lleva alrededor de la parte superior del cuerpo, de modo que la flotabilidad se reparte entre el pecho y la espalda y los brazos quedan libres para moverse y practicar. Los manguitos van alrededor de la parte superior de los brazos, están hechos de PVC y ayudan a mantener los brazos a flote: hasta 15 kg hay opciones para aproximadamente 0 a 2 años, y entre 15 y 30 kg para aproximadamente 2 a 6 años. Una tercera opción son nuestros puddle jumpers, que combinan manguitos con una pieza para el pecho y cubren de 15 a 30 kg. Si tu hijo ya empieza a dar brazadas, el chaleco flotador suele ser la opción más cómoda porque no le estorba en los brazos. Sea cual sea el flotador que elijas, tu hijo tiene que moverse activamente en el agua y la supervisión de un adulto siempre es esencial.
¿Qué chaleco flotador le va mejor a qué edad y peso?
A la hora de elegir un chaleco flotador, el peso de tu hijo es el factor más importante; la edad es una guía útil, pero cada niño crece a su propio ritmo. La talla de 1 a 2 años es para 11 a 15 kg, la de 2 a 3 años para 15 a 19 kg y la de 3 a 6 años para 19 a 30 kg. La complexión también influye: con el mismo peso, un niño más delgado puede necesitar una talla distinta que uno de constitución más ancha. Si tu hijo está justo entre dos tallas, guíate por el peso antes que por la edad.
¿Cómo debe quedar un chaleco flotador?
Un buen chaleco flotador queda bien ajustado, pero deja a tu hijo espacio de sobra para moverse y jugar. No debe apretar, y tampoco quedar tan suelto que se suba hasta la barbilla en cuanto entre en el agua. Cierra del todo la cremallera de seguridad y abrocha la correa entre las piernas, y comprueba el ajuste antes de cada baño: los peques crecen entre un verano y otro. Así tu hijo puede seguir chapoteando, practicando y descubriendo con total comodidad. ¿Buscas la talla adecuada? Echa un vistazo a nuestros chalecos flotadores para cada edad: